Los velos de novia son uno de los accesorios más antiguos que ha ido variando a lo largo de las distintas generaciones pero que hoy día se sigue usando bastante.

No todas las novias quieren ir veladas pero a muchas les hace ilusión el hecho de ir cubiertas hasta el altar y que allí el futuro esposo les destape para ver su rostro. Es algo muy romántico y un momento que muchas chicas se han imaginado una y otra vez.

Sin embargo, en los últimos años hemos visto distintos tipos de velos e incluso ya no solo el clásico blanco o marfil sino de colores pastel como el rosa palo o azul.

Velos de novia: tendencia en 2018

Aunque sigue habiendo velos cortos, velos tipo tocado, medios y largos y de colores, en 2018, si quieres sentirte una auténtica princesa, lo mejor es que elijas el velo capilla o velo catedral. Se trata de un tipo de velo que cubre toda la espalda de la mujer y lleva cola, independientemente de que tu vestido la lleve o no, pudiendo coincidir el velo con la cola a modo de varias capas.

El tejido de este velo suele ser el tul, pero tules con mucha caída diferentes por completo a los clásicos tules cortos y pomposos, conocidos como “tul ilusión”.

En cuanto a los adornos de los velos, están cada vez más trabajados. Seguiremos viendo muchas aplicaciones desde el guipur hasta los encajes mecánicos, que son los más asequibles, montados sobre tules lisos o de plumeti.

Si tienes dudas sobre el color del velo, la apuesta segura es que sea del mismo tono que tu vestido.

A la hora de colocarlo no es tarea fácil, porque se hace desde el peinado de la novia con sumo cuidado para no estropear su recogido y que el velo quede perfecto. “Para ello, nosotras en Águeda de la Ce nos encargamos de montarlo”.

¿Cuándo debes quitarte el velo?

Una de las mayores dudas de una novia que ha elegido llevar velo el día de su boda es el momento de quitárselo. Muchas no conocen el protocolo o no saben cuál es el momento ideal para desprenderse de él.

Si eres una novia práctica, que quieres estar cómoda para la comida o la cena, lo suyo es que te quites el velo antes de entrar al comedor, en lugar de hacerlo una vez allí mientras están sirviendo los platos.

Si decides hacer la entrada al banquete con el velo para lucirlo ante todos tus invitados pero no quieres llevarlo hasta el final del día, debes esperar entre plato y plato para quitártelo, ya que está mal visto hacer esperar a los comensales de tu mesa mientras tú te estás quitando el velo.

Y como última opción, igual que aguantas hasta que acaba el evento con el vestido puedes hacerlo con el velo, recogerlo al igual que la cola para bailar y ¡a divertirse!.