Organizar una boda supone un gran desembolso. Aunque es una vez en la vida y penséis que merece la pena, también hay formas de reducir gastos. Si no queréis escatimar con el banquete sí podéis hacerlo con el viaje de novios. Y disfrutar de una luna de miel con un presupuesto limitado.

No hace falta elegir un destino carísimo si no es el momento. Ya tendréis tiempo de hacer ese viaje en toda esa vida juntos que os espera. Ni tampoco cargar las maletas de souvenirs para todos los amigos y familia.

Entonces, ¿se puede disfrutar de una fantástica luna de miel por poco dinero? ¡Por supuesto!

De hecho, no siempre los viajes más caros son los más disfrutados. Seguramente que vuestros padres o abuelos se conformaron con un fin de semana fuera de casa o unos días en Canarias o Mallorca. Y tienen un recuerdo inolvidable que os han contado una y otra vez.

1. Un destino más próximo

Algunas parejas creen que cuanto más lejos vayan, mejor será la luna de miel. Y eso no es cierto para nada.

Es verdad que hay lugares increíbles al otro lado del planeta. Y probablemente vuestra ilusión sea cruzar el charco aunque tengáis que pasar más de 10 horas en un avión.

Sin embargo, el presupuesto del viaje se encarece por los costes del transporte. Y lógicamente, cuanto más lejos, más costará.

Si ahora tenéis un presupuesto limitado para la luna de miel, pensad en destinos más cercanos. En Europa, hay países con mucho encanto y perfecto para unos días de relax, cultura o aventura. E incluso España tiene rincones para descubrir que seguro os sorprenderían.

2. Vacaciones más cortas

Cuantos más días estéis de viaje, más desconectaréis de todo. Es otro mito que no siempre se cumple.

Algunos recién casados se tiran dos o tres semanas conociendo mundo. Al final, llegan más cansados de lo que se fueron y no disfrutan del todo.

En pocos días, podréis descansar y disfrutar muchísimo. Eso sí, procurad al menos coger una semana, sobre todo si estáis a unas cuantas horas de avión.

Es preferible hacer dos viajes. Uno después de la boda y otro más adelante que gastarlo todo en un destino.

Y si tenéis poco presupuesto, vuestros bolsillos lo agradecerán.

3. Fijar un tope de gastos

Todos sabemos que el coste de los viajes no es sólo el precio del hotel y el transporte.

Una vez en destino, solemos hacer compras, excursiones y otros gastos superfluos que al final doblan el coste inicial o incluso más.

Si eso va a suponer una ruina, lo mejor es establecer un máximo que podéis permitiros. No es necesario comprar regalos para todo el mundo. El viaje es para vosotros y al resto no hace falta que les llevéis nada porque además se notará en el peso de la maleta.

4. Evitad la temporada alta

Celebrar una boda en verano tiene muchas ventajas. Pero también un inconveniente en cuanto a la honey moon.

Y es que en la mayoría de destinos es temporada alta, y por tanto, los precios son más elevados. Una buena opción, si queréis un lugar en concreto, es aplazar el viaje para una época que sea más barata. Eso siempre y cuando la climatología no lo impida.

A veces, es mejor dejar esos días para más adelante y después de la boda centraros en otras cosas como disfrutar de esa nueva etapa.

5. Organizadlo por vuestra cuenta

¿Habéis pensado en buscar todo por vuestra cuenta? Las agencias de viajes aportan seguridad y en este tipo de viajes muchos prefieren no arriesgar.

Pero también es verdad que estas empresas tienen que cobrar porque viven de ello. Y además, todo lo que lleve el apodo de “honey moon” o “luna de miel” siempre se encarece.

Si sois avispados con el rastreo y las compras en Internet, podéis buscar todo sin contratar una agencia.

Es más rollo y  supone tiempo que probablemente no tenéis pero también podéis ahorrar bastante. Quizás un amigo o hermano que esté acostumbrado a viajar mucho os puede ayudar. O hacerlo con tiempo antes de meteros en los preparativos de última hora de la boda.

Son algunas ideas para disfrutar a tope de una luna de miel a pesar de tener un presupuesto limitado. Y si aún así decidís aplazarlo, no os preocupéis. Lo importante es la etapa nueva que iniciáis como matrimonio. Y eso no tiene precio.

 

 

 

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